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ETAPA 237 PARCZEW-LUBLIN

70KM 295+

Cortina, habitación a oscuras, cansancio, resultado: del tirón hasta las 6:30. A las 7:00 tenemos todo recogido y bajamos al comedor. Según entendimos el día anterior, además de la habitación nos daban desayuno. Efectivamente el comedor está vacío pero en una mesa hay dos platos, dos tazas y un plato con embutido, dos yogures y pan. Hay veces que uno no sabe por qué suceden estas cosas, pero a nadie le amarga un dulce. Aprendemos a saborear la suerte y valorarla, muchos no tienen que comer cada día, no tienen cobijo y menos un lugar seguro donde vivir y a nosotros nos ocurre esto.

Nos comemos todo lo que hay en el plato, los yogures, las galletas y casi las plantas de plástico, con tanta bici tenemos siempre hambre, pero sobre todo, estas oportunidades las aprovechamos con placer. Le llevamos todos los platos limpios a la chica que sonríe sorprendida. En España habría dicho la frase “es más barato vestirlos que darles de comer”.

Afuera nos espera un día soleado, quizá el primero que realmente hace calor y el cielo es azul. Directamente nos ponemos crema solar, no lo habíamos hecho desde que pisamos Europa. Bajamos por el carril bici felices hasta el Santuario que no visitamos el día anterior, debe ser un lugar de peregrinación. Es barroco, inmenso, más parece una catedral por el tamaño. Justo pegado hay un cementerio y nos hacemos una foto en él. Lamento en ese momento no haber fotografiado los diferentes cementerios que he visto por el camino, ver como celebran u homenajean la muerte en cada cultura. En Chile simplemente había flores en grandes jardines, en Bolivia pequeños altares llenos de colores, aquí enormes lápidas de mármol con flores que abigarran el espacio. Son esos temas que suponen el hilo conductor de un relato que hay que captar, pero he sido tonto y demasiadas cosas tenia en la cabeza. Aquí claramente son muy religiosos y hay cruces y figuras religiosas por todo. Entramos en la iglesia y la verdad que es bonita, silenciosa, no hay nadie. El tema sobre el uso que se les da a este tipo de espacios da para mucho debate, yo soy partidario de que evolucionen y formen parte de la sociedad con más usos que el religioso, pero probablemente alguien que me lea se rasgue las vestiduras.

Arranca la etapa oficialmente, vamos tranquilos, la buena temperatura, el desayuno, saber que tenemos lugar donde dormir al final de etapa, nos relaja. Esto es lo que buscábamos hace tiempo, disfrutar de la bici sin prisas, a veces el clima, otras los proyectos, otras no saber donde dormir, supone un extra de estrés. Hoy seguimos por secundarias con llanuras de campos, de vez en cuando bosques de pinos que nos refugian del sol. Tenemos ganas de meternos por valles, por zonas de montañas y cambiar los ritmos, sentir la dureza del desnivel, mirar para arriba y ver algo más que el cielo, una cordillera, un reto. Hoy hay casas por todo, casi un pueblo sucede al otro, parcelas de unifamiliares como los últimos días, pero sin descanso. Cuesta encontrar un camino donde esconderse y poder echar un pis, llegamos a los 30km al primer rincón algo privado. Si no hubiéramos parado en el arcén y no pasa nada, pero el tráfico es intenso y aquí la gente se molesta por todo.

Conforme nos acercamos a Lublin el tráfico aumenta, paramos en Ostrow Lubleski para comer algo de fruta sentados en las escaleras de una iglesia, da buena sombra. Nos quedan 45km para llegar al centro de Lublin. La primera parte de secundaria en secundaria la hacemos fácil, pero es una ciudad grande 660.000 habitantes con sus alrededores y los barrios comienzan casi 20km antes. Poco arcén, sin carriles bici, incluso en un punto que llegamos a una de las circunvalaciones, los coches nos pitan, pero es que no hay nada con lo que conectar un lado con el otro. Probablemente ha sido de los peores accesos a una ciudad que hemos hecho. Con ganas de llegar, sin carriles bici y mucho tráfico.

La ciudad tiene un centro histórico adoquinado bien bonito, un castillo, uno de los campos de concentración mejor conservados (Majdanek), que visitaremos mañana, la ciudad es interesante. Veremos que podemos ver en una mañana, ya que tenemos el tren hacia Przemysl a las 14:30. Cruzamos la ciudad con carriles bici, ya más seguros dentro del área urbana y buscamos un sitio donde comer, es hora y tenemos hambre. Nos cuidamos poco y pedimos un Kebap, nos relajamos y vemos donde comprar la cena y el desayuno, pero Ágata, la chica que nos va a alojar, nos dice que no compremos nada, que hoy cocinan ellos. Así que vamos directos al barrio donde viven, un edificio casi nuevo a las afueras, zona tranquila. Lucas y Ágata tienen tres hijos pequeños, son una familia majísima, el piso nos recuerda mucho al nuestro y es como si volviésemos a casa. Pasamos la tarde en familia, Estephan el mediano no para quieto, está encantado con la visita. Consigo sacar un rato para escribir la crónica y editar el vídeo. Después de la cena organizamos como poder visitar el campo de concentración y no tener que hacer muchos viajes en bici ya que está a 9km. Ágata nos ofrece que vayamos en bici y ellos nos llevan el resto de maletas a la estación de tren. Es una pasada que ayudes tanto a unos desconocidos, es verdad que nosotros lo hemos hecho muchas veces alojando a cicloviajeros en casa, pero cuando te ayudan a ti, te abruma. Con lo que muchas gracias familia, ha sido un placer. 

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