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ETAPA 234 KUMIALA-BIELSK PODLASKI

89KM 405+

Qué rápidos pasan los días de descanso. He aprovechado para hacer mucho trabajo pendiente. El sitio es comodísimo, tenemos hasta cocina. Durante el día de descanso es la primera vez que vemos el sol y justo no tenemos etapa. Vamos hasta Korycin para comprar algo de comida y los problemas del lenguaje hacen que en vez de medio kilo de carne nos ponga un kilo. Como ya le hemos hecho cortar los filetes, al final nos comemos el kilo entre los dos. Seguro que la proteína viene bien.

En la misma casa hay una cuadrilla de currelas que nos sabemos de donde son, pero que hablan muy alto y fuman y beben mucho. Con ellos hay un chico nigeriano que ha venido de temporero y vernos y charlar con nosotros se ve que es como un refugio. Charlamos de la realidad en África, del mundo y se nota que no es un tema que haya tratado con sus compañeros de habitación. Cuando nos despedimos nos da un abrazo agradecido del rato de conversación y de sentirse escuchado. Durante la tarde y la noche escuchamos la lluvia pegar contra el cristal. De nuevo el despertador suena antes de lo que nos gustaría. A ver si recuperamos esa costumbre de levantarnos pronto, quizá cuando tengamos mañanas más templadas será más fácil.

Es domingo, para un día que estamos a las 7:15 listo, el restaurante del hotel abre a las 8:00, nos sacan huevos revueltos, embutido y café. Hay veces que ese momento de oler el café, de saborear la tostada con los huevos, el queso y el jamón, te gustaría que durase algo más, ese placer de comer, de mirar por la ventana y ver el paisaje, de saber que estás en Polonia y que estás viajando en bici. Pero dos tostadas duran lo que duran y más cuando ves el cielo lleno de nubes negras y tienes 90km por delante.

A las 8:30 salimos a la carretera, hacemos una pequeña parada en Korycin en el parque de bomberos, tiene unos dibujos increíbles. Aprovechamos que no llueve y arrancamos etapa, la idea es hacer del tirón hasta Białystok, que es una gran ciudad a 40km. De nuevo comenzamos la etapa mirando más al cielo, aunque hoy voy a hacer un spoiler, no nos llueve en toda la etapa. Rodar con la sensación de que te va a llover hacer que vayas más rápido y los 40km los hacemos en dos horas. A los 10km de salir de Korycin vemos un cartel que indica el Parque cultural medieval que hay a 10km, es una representación de un molino medieval con fortaleza. Debía de estar en Korycin y debido a la lluvia del día anterior y a no entender ni un cartel nos lo perdimos, pero tenía una presencia espectacular. Uno no imagina que un pueblo tan pequeño había esa construcción tan interesante.

Hemos desayunado bien, pero el cuerpo nos pide un café y es domingo, pero alguna tienda está abierta y sentados en un bordillo nos tomamos un café con la mirada de la gente. A veces no sabes si es admiración, asco o indiferencia, pero se quedan mirando como si fuéramos marcianos. Casi todo está cerrado, la gente va elegante, supongo que para ir a misa. Tengo que ver datos para saber cuál es la religión predominante en Polonia actualmente. Antes de la segunda Guerra Mundial, la población judía era enorme, los nazis exterminaron en algunas zonas hasta el 75% y supongo que eso supuso la marcha masiva de los pocos judíos que quedaban. También creo que Juan Pablo II supuso un empujón inmenso al crecimiento de cristianos en la zona. Estoy en una granja escribiendo y no tengo cobertura para contestar esta duda que me asalta, así que la responderé cuando pueda confirmar mis sospechas. De cualquier manera, es domingo, la gente va a misa y la mayoría de la gente va hacia una Basílica que hay en el centro. La ciudad supera los 300.000 habitantes, es grande. En plena plaza vemos un grupo de cicloviajeros, son polac@s. Una es profesora de inglés y al contarle que estamos haciendo nos da 10€ como apoyo a la causa, si todas las personas que hemos conocido en el viaje hubieran hecho lo mismo, habríamos llegado al objetivo. Nos hacemos la foto con ellos y seguimos camino.

El dato curioso de Bialystok es que aquí nació Ludvig Zamenhof, el inventor del esperanto. Su idea era crear un idioma que nos uniese a todos, que fuera fácil de aprender y que no supusiera una barrera en no saber el idioma del otro. Por la razón que sea, eso no fructificó. Quizá el ego de los ingleses o la pereza de secundar una idea que acercaría culturas. Él lo creó en 1865, ya ha pasado tiempo suficiente para haberlo introducido en todos los sistemas educativos. Lo más curioso es que en nuestras bicis hay un mensaje en esperanto: “Por un mundo justo, libre y en paz”, la idea es proyectar ese mensaje con nuestras pedaladas. Hubo una casa en Tasmania, la de Jhon y Leslie, que nos acogieron, dos personas especiales, de mundo y Jhon habla esperanto, al ver el mensaje en la bici alucinó. Si ya estaba emocionado con ayudarnos por el proyecto que hacíamos, al ver el mensaje ya estaba en éxtasis. Le mande una foto del lugar donde estábamos, lo único que dijo fue Ludvig Zamenhof con un aplauso. Así que cerramos el círculo. Sin saberlo hemos pasado por esta ciudad y quizá son señales para aprender el esperanto. Todo llegará.

El resto de la etapa miramos al cielo y a la ralla de la carretera. No hay arcén, vamos por la 19 y el tráfico es horrible. Prometo que las miles de horas que pasé haciendo el recorrido, hubiera asegurado que por aquí íbamos a estar tranquilos. La etapa se hace algo larga y a falta de 15km comemos en un quitamiedos de una carretera en obras un poco de fruta. Lo bueno es que al final de etapa Bogumil, un polaco nos va colaborar para alojarnos. Así que eso da tranquilidad. Al llegar a Bielsk Podlaski es la hora de comer y preferimos pararnos en una gasolinera y prepararnos unos bocadillos a buscar la casa y dilatar el momento de la comida a acomodarnos. Regresamos a nuestras latas de atún y un poco de tomate.

Callejeamos por la ciudad hasta encontrar la casa, pensábamos que era un hotel, pero Bogumil ha modificado la casa familiar para hacer habitaciones. Tiene mi edad, no para quieto, quiere ayudarnos, pero debido a un problema en la fábrica de Ikea, tiene todo el alojamiento al completo. Nos ofrece sacar un coche viejo de un garaje que tiene y que durmamos ahí. Le parece cutre, pero nosotros estamos encantados, parece que va a llover y eso es más que suficiente. Nos deja usar la terraza de su casa, nos saca café y nos ofrece usar su baño para ducharnos y las necesidades. Así que pasamos la tarde con él y con jugando con su hija Camila. Tiene siete años y está feliz de que dos extranjeros estén en su casa. Su mujer no habla nada de inglés y aún y todo nos hace la cena y no nos deja cocinar. Bogumil está descubriendo el por qué dos personas dejan su trabajo para construir pozos y ayudar a otros. Tenemos una conversación interesante del mundo y sus necesidades. Creo que algo hemos despertado en él. Al anochecer nos despedimos de la familia y nos vamos a nuestro garaje. Se escucha la lluvia sobre el tejado de chapa y los ratones entre los trastos, pero dentro de la tienda estamos a salvo y nos quedamos dormidos. 

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