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ETAPA 233 GIBY-KUMIALA

86KM 430+

Cuando planeaba todo el proyecto de rumbos olvidados, traté de confeccionar un recorrido escapando en la medida de los posible del frío y de las lluvias, aunque estaba seguro que las íbamos a sufrir. Mis dudas estaban en el comienzo por los Balcanes, nos llovió, pero tampoco mucho. Octubre y noviembre en el trópico africano, donde estadísticamente nos iba a llover mucho, pero las tormentas iban diez días por delante y apenas nos mojamos, el sur de Chile, que nos llovió e hizo frío y al final terminamos enfermando, pero no fue algo drástico de hundir la moral, la subida a La Paz en junio donde esperábamos hasta nieve y nos hizo sol y ya. Llegar a Europa en julio era apuesta segura de buen tiempo, nos imaginaba pedaleando por carreteras secundarias, buena temperatura, el sol luciendo, pero se ha empeñado en parecer otoño este comienzo. Lo malo, que los campamentos planeados que nos ahorran dinero y nos dan esa sensación de libertad, no los estamos viviendo y en cierto modo nos condiciona a buscar un lugar a refugio para secar la ropa. Es cierto que muchos cicloviajeros habrían ido preguntando por casas o buscando porches donde pasar la noche, pero sinceramente, hemos trabajado mucho para estar pasando frío en el porche de una iglesia, sin saber si alguien se molestará y sin poder secarnos. Así que ya llegarán días calurosos y acampadas, que diez días de lluvias no van a ningún sitio y no nos vamos a arruinar por pagar varios hoteles.

Con este panorama del plan que tenía, vemos llover desde la ventana de la habitación toda la noche y lo único que tenemos que hacer es acurrucarnos un poco más, darnos la vuelta y seguir durmiendo. Así que muy felices porque millones de personas en el mundo no tienen esa opción. A las 7:00 suena el despertador y comemos pan bimbo con nocilla y café. Suficiente para arrancar la etapa. Hoy el plan es estar bajo la lluvia casi todo el día. Al salir montamos la bici y antes de subirnos a la bici nos hemos puesto y quitado el chubasquero ya una vez. Para antes de arrancar y nos quitamos el chubasquero para no sudar de más.

La idea es llegar hasta Korycin, ahí hay un alojamiento que está ocupado y un poco antes hemos escrito a otro, pero es muy caro. Ya veremos a final de etapa en que queda la cosa. La primera parada la planteamos en Augustow. A los tres kilómetros pasamos por Fracki, el lugar donde dos años antes puse la chincheta para acabar etapa. Confeccionar a ciegas un plan es complicado. En algún lugar hay que poner fin de etapa, siempre lo hago pensando que haya una tiendecita para comprar y en caso de querer descansar un día, un alojamiento. Pero a veces nos ha pasado que hemos tenido que terminar antes por la razón que sea. Al día siguiente cuando pasas por el pueblo previsto ves que no había nada para dormir o refugiarse y piensas que has acertado en parar antes. Este ha sido el caso de hoy.

Circulamos por carreteras de reforestación de pino, el paisaje cambia algo, sigue siendo casi llano, pero los pastos eternos y los campos de cereal dan paso a una especie de túneles de pinos que no acaban nunca. Circulamos por la 16 y el tráfico es intenso. No me imaginaba que por estos pueblitos al este del país íbamos a tener tan poca tranquilidad. De momento las nubes negras amenazan pero no mojan, así que felices y llegamos a Augustow secos. Un pueblo bonito, con varios lagos donde incluso hay embarcaciones, calles empedradas, grandes plazas. Si  querer caer en algo ofensivo, pero echaba de menos recorrer un país donde los pueblos fueran bonitos, donde entrar a la plaza principal, con su parque, sus monumentos sea un motivo para desviar la ruta y descansar un rato.

En Augustow sacamos dinero del cajero, pero la tarjeta que supuestamente es la que nos tiene que dar mejor cambio y opciones nos limita, es la N26, al igual que otras tarjetas de viajes que hemos tenido, nos da más problemas que ayudas. Así que tiramos de la mía personal. Buscamos un supermercado para comprar algo para los dos días siguientes, ya que no dormiremos en un pueblo. Entre gestiones de dinero y de compras se nos va más de una hora donde casualidad luce el sol. Cuando llevas seis días pedaleando bajo la lluvia, al ver el sol te entra una ansiedad porque sabes que no va a durar todo el día y no te relajas. Ese pueblo pedía a gritos parar en su plaza, ver la iglesia, sentarse en el laguito a tomar un café y sin embargo sentimos la necesidad de seguir etapa porque nos quedan 50km y no queremos mojarnos mucho.

Continuamos por la 8 donde hay más tráfico, pero pronto tenemos una paralela que nos da descanso, en cuanto a tráfico, porque la lluvia llega de golpe y de nuevo toca plastificarse. Se nota que es verano, porque cuando sale el sol, calienta, pero el agua cae fría de verdad, pronto nos quedamos helados. Parece que cae de la estratosfera. Rodamos hasta una gasolinera que hay en un pueblo a 25km de acabar etapa. Mientras comemos algo y tomamos un café de nuevo sale el sol. El clima está empeñado en reírse de nosotros, porque no hay descanso que nos deje tranquilos. Porque si llueve y estás dentro de una gasolinera, te alegras de estar a refugio, pero si llevas todo el día bajo la lluvia y te sale el sol cuando paras, te obliga a terminarte el café para aprovechar el sol. Decidimos mandarle a la mierda y que sea lo que tenga que ser.

Desde ahí tenemos otros 25km por una carretera aún más secundaria que pasa por pequeños pueblos agrícolas y ganaderos. Algunas casas son realmente grandes. Estamos seguros que en última estancia, si necesitáramos un lugar donde cobijarnos, alguna de todas ellas, nos echaría una mano. Pero nuestro objetivo está en Kumiala, ahí hay un restaurante de eventos que también tiene alojamiento. Una amiga polaca, Joanna, nos ha hecho el favor de llamarles y contarles lo que estamos haciendo. Cuando llegamos para preguntar cuanto cuesta la noche, nos han rebajado más de la mitad el precio con desayuno incluido. El lugar se llama Biesiada Weselna, nos dan las llaves de una casita con apartamentos y nos desean buena estancia. No nos lo podemos creer. Toca resguardarse y descansar un día en un sitio super cómodo y a buen precio. Estos golpes de suerte hay que agarrarlos al vuelo y pensar que estamos haciendo buenas acciones y de vez en cuando nos vienen de vuelta. Así que pasamos la tarde tranquilos, al día siguiente nos acercamos a Korycin, un pueblo a 4km y compramos la cena y por primera vez sin lluvia desde que llegamos a Europa. A ver si este anticiclón viene para quedarse y a partir de ahora os cuento como el sol iluminó nuestro camino a Ucrania. 

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