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ETAPA 225 COROICO-CAMINO MUERTE

30KM 1500+

La noche previa al estreno vienen los nervios, en este caso es el inicio de las etapas más duras del viaje, subir a La Paz. Entre que notamos la poca altitud a la que estamos y no paramos de ir al baño, pensar lo que se viene encima, la noche se hace larga, pero al final se acaba y a las 6:45 suena el despertador. Nuestra idea es salir a las 7:00, pero la del alojamiento no quiere levantarse antes para hacernos el favor, a pesar de las súplicas. Un platito con un huevo revuelto, dos mandarinas y un poco de pan con mermelada, ese es el combustible inicial para la etapa. Salimos del alojamiento con un atasco a la entrada de Coroico porque un camión quiere dar la vuelta. Como todos quieren avanzar, no le han dejado espacio y el hombre está desesperado. A veces ser paciente ahorra mucho tiempo.

Bajamos el puerto que subimos, 5km por carretera y 2km por camino. Nuestras bicis no son amigas de los caminos de piedras y se hacen largas las bajadas. A pesar de ser un camino apartado, nos cruzamos con mucha gente. Al llegar a Yolosa comienza nuestro calvario. 62km hasta la cumbre con 31km de camino de piedras. Nuestra idea hoy es llegar a la cascada de San Juan. Nos ha salido un día soleado, despejado y a poco que ganamos altura vemos tanto la subida desde Caranavi, la subida a Coroico y la que nos queda. Lomeamos por un camino de tierra con piedras y supuestamente es la parte suave, pero se nos atraganta. A los 6km de subida paramos en una de esas esquinas que hace el camino y nos ofrece vistas a todo el paisaje. Nos paramos en un pequeño pueblo, con escuela, donde vive el guía que nos dio información de la subida. Hay varias casas en construcción y nos sentamos sobre unos ladrillos al lado de otra casa donde descansa una mujer. Lo justo nos dice hola. Bebemos un poco de agua y seguimos camino, a los 150 metros hay unos cubiertos con bancos y mesas y pensamos que le pasa a esa mujer para vernos con esas caras, tener esta área de descanso y dejarnos sentarnos sobre unos ladrillos al sol. Algo así: “a 100 metros tenéis un lugar para descansar”, no costaba nada. Un poco más adelante hay una barrera, un puesto de vigilancia, es el acceso al camino de la muerte, cobran 3€ por persona como seguro.

Llevamos 13km de etapa y vemos que quizá seamos capaces de llegar a Chuspipata y quitar kilómetros de camino a la etapa siguiente y de etapa, ya que llegaremos a 3700msnm. Desde aquí ya se adentra en un valle desde el que vemos la carretera general como se pierde detrás de la montaña. Nos incorporaremos dentro de un día. Vamos tirando poco a poco y pensamos donde poder hacer las paradas para que no sean muchas y se nos vaya el tiempo. Pero las rampas duras comienzan y los caminos de piedra suelta con tanto peso no ayudan a avanzar. En varias ocasiones Sheila pierde el equilibrio y en las rampas duras toca empujar. Las bicis pesan tanto que tengo que bajar a ayudarle. Llevamos 19km y aprovechamos para comer un poco de fruta, que no nos dé pájara. Vemos seriamente la posibilidad de llegar hasta Chuspipata, son las 11:00 de la mañana y nos quedan 16km.

Reanudamos la marcha y a partir de aquí comenzamos a cruzarnos con grupos de extranjeros y locales bajando en bici de descenso. El camino ya te marca de vez en cuando, circule por su izquierda y ciclistas bajando. Cada grupo va con su furgoneta. A momentos el mejor firme está por su lado y nos obliga a parar y alguna furgoneta, viéndonos desencajados del esfuerzo, en vez de parar y dejarnos pasar, sigue camino y nos obliga a parar. Con un hombre hemos “discutido”, “¿Pero no podía haber parado ahí para ayudarnos?”, “Estamos perdiendo tiempo hablando”. Con esa contestación no había mucho que hacer.

A tramos toca empujar bici y el cansancio se nota, pero es que nuestras bicis pesan mucho y uno solo se las ve y las desea para llegar arriba. Hago esfuerzos para dejar la bici, bajar y ayudar a Shei. En una de esas pasa un 4×4 que ni nos mira. En el momento que estamos empujando. De momento todos los tontos de Bolivia nos los hemos encontrado en el camino de la muerte. A partir de ahí, hacemos kilómetro a kilómetro, lo que parecía fácil, se convierte en un descuento metro a metro de lo que queda. Con mucho esfuerzo llegamos a la cascada de San Juan, inicialmente es el lugar donde hemos decidido parar. Pasamos la cortina de agua como podemos para no mojarnos mucho, subimos hasta unos cobertizos con bancos y comemos algo. Tumbarnos y llenar la tripa nos da fuerzas para creernos que somos capaces de hacer los 9km que nos quedan. Son las 14:30, en tres horas hemos hecho 7km. Arrancamos, Shei con Coca en los mofletes a ver si le da energía. El perfil no baja del 6% con rampas al 10% muchas veces pero pedregoso. Cuesta avanzar. Ya no hay ciclistas, algún que otro grupo de caminantes. En general casi nadie nos ha dicho nada.

Animo a Shei todo lo que puedo, vamos kilómetro a kilómetro. “venga que nos quedan ocho”, pero los tramos algo más empinados con piedra, comienza a empujar todos, con loque me toca bajar a ayudarle. En el siguiente tramo pasamos por la curva clásica, donde todo el mundo se hace la foto porque hay un buen cortado. Desde ahí parece que suaviza un poco y pedaleamos a un 8%, “nos quedan siete”, pero las fuerzas de Shei cada vez fallan más. No puedo ir a su ritmo y me adelanto un poco y bajo a ayudarle, pero su cara lo dice todo y ahora estamos a medio camino y sin lugares donde poder dormir. Son las 15:30, tenemos dos horas de luz. Si tiramos de cabeza llegamos, pero Shei hace rato que ha desconectado. Cada piedra es un estorbo y no mantiene el equilibrio. “Nos quedan seis”, comienzo a verlo posible. El siguiente tramo parece algo más llano, dejamos los cortados y vamos algo incrustados en las paredes llenas de vegetación y cascadas. La niebla va bajando y se nota el fresco. Tengo la sensación de que el perfil es más suave y llego a una cascada donde lleno la botella para potabilizarla. Shei no llega, al final camino en su búsqueda y está ya agotada. En realidad hay fuerzas para llegar al final, hemos comido más y nos hemos cansado mucho menos que los millones de refugiados que arriesgan sus vidas cada día, pero Shei no encuentra la motivación.

Casualmente en esa curva, Shei pincha la rueda trasera, tenemos que parar a cambiarla. A ver si en el rato que la arreglo, Shei recupera fuerzas, pero ya son más de las 16:00. Justo hay un buen espacio para poner la tienda pegada a la pared, parece protegida, aunque algo expuesta a los coches que suben y bajan. Justo cuando arreglo la rueda, uno coche pasa y ni se paran a preguntar si necesitamos algo. Estoy seguro que son turistas, locales y extranjeros, que generalmente son medio lelos. Shei se ha rendido, así que montamos la tienda de campaña con luz y pensamos en positivo, hemos hecho 4km más de lo previsto, aunque la realidad es que en cinco horas hemos hecho sólo 11km.

Nos aseamos lo justo, estamos a 2700msnm y hace fresco. Preparamos la cena, escribimos etapa y nos metemos a dormir con la esperanza de descansar mucho para que los 7km de camino que quedan no sean muy duros y la parte de carretera hasta Pongo la hagamos bien. Tenemos 1000+ en 23km. El otro deseo es que ningún coche se nos lleve puesto durante la noche. 

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