14KM 785+
El alojamiento es un edificio en plena carretera de un pueblo de diez casas. Para ahorrar dinero nos metemos en una habitación que está en la parte baja, sin ventanas ni baño. Una cama al fondo que ocupa toda la pared, sin espacio arriba ni abajo. Curiosamente dormimos bien, estar enfermo y cansado ayuda mucho. La etapa es corta y nos levantamos con relativa calma. Desayunamos un par de pan con mermelada y café frío para meter algo de combustible para afrontar la subida.
Salimos a la carretera y se nota que los bloqueos han ido cediendo porque cada vez hay más tráfico. Con esta realidad de Bolivia habíamos perdido la noción de que pedalear casi solos no es lo normal, pero favorece y tranquiliza, no nos vamos a engañar. Al salir del pueblo asistimos a otra cola eterna de coches con gente durmiendo en ellos. Desde la bici se ve todo más fácil, pero hay que estar en su lugar de necesitar gasolina y tener que pasar días cerca de tu coche para que no se te cuelen. Desde el punto de vista del turista, puedes ser testigo, pero nunca llegas a ser consciente de lo que supone vivir así. Te afecta unos días, quizá llegues más tarde, te cueste más un plato, un día no te duches o se cancele una actividad, pero después de esos días, uno regresa a su realidad, donde lo normal es que salga agua del grifo, los supermercados estén abastecidos y nada altere tu día a día, pero llevamos más de un año viajando y muchos niños estudian bajo los árboles porque no hay aulas para todos, otros caminan horas para llenar una garrafa de agua, otros comen una sola vez al día un poco de arroz con maíz o tienen que hacer colas eternas para conseguir gas para cocinar, nunca podremos ponernos en su lugar, vivimos de una manera privilegiada y no debería haber este desequilibrio.
A los cinco kilómetros entramos en un pueblito con tiendas donde pone 93km a La Paz, la carretera entra en un puerto de 75km que llegan hasta la cumbre, 3600 metros de altitud más arriba. No hay montaña en los Pirineos más alta que la diferencia que nos separa de llegar arriba. Es una locura. Antes de enfrentarnos al Everest del viaje, desviamos nuestra ruta por una carretera que sube a Coroico. Es verdad que nos añadimos una subida extra a la ruta, pero ya no encontraremos muchos sitios donde cargar pilas, descansar un día y abastecernos, así que preferimos hacer ese esfuerzo de 10km al 8%. Una carretera sinuosa que va subiendo poco a poco y que nos muestra un paisaje montañoso con caminos que se dibujan por las lomas. Uno de esos será nuestra ruta, ya que no iremos por la principal, lo haremos por el camino de la muerte hasta la mitad de la subida.
Hace unos días que a Shei le ha salido una enduración donde apoya con el sillín y está muy molesta, el problema es que tenemos tres etapas muy duras hacia La Paz, donde tendrá que ir sentada todo el rato haciendo mucho esfuerzo, a ver como lo lleva. La subida tiene tramos al 10% y hace mucha humedad, vamos sudando de lo lindo y en dos etapas la temperatura llegará a bajo cero, así que nos preocupa mucho el frío al que hace mucho que no estamos acostumbrados. La subida es corta y pronto divisamos Coroico, un pueblo construido en el alto de la montaña, de casas de ladrillo sin lucir. Durante toda la subida vemos casas en construcción, de varios pisos, con vistas impresionantes a montañas que ahora están cubiertas de nubes. Muchos complejos turísticos con sus piscinas. Por suerte está asfaltado, pero el camino que tenemos es de tierra y piedras, a ver si no hace la subida muy difícil.
Llegando a Coroico está la típica cola de coches, pero esta vez detrás de cada uno hay un montón de tierra, la cuesta es empinada y lo usan para que nos e vaya el coche y tener que estar frenando y jugando con el embrague todo el rato. El pueblo está lleno de cuestas y preguntamos en el primer alojamiento que vemos, no es super barato, pero a veces dar vueltas con estas cuestas es lo que menos apetece. Estamos alejados del centro lo suficiente para no tener jaleo, tenemos vistas y ya hemos terminado etapa, así que felices. 800+ en 15km, aperitivo de lo que está por venir. Dejamos todo, duchazo y a comer cerca de la plaza. Las calles están llenos de puestos de ropa y comida por las aceras, con sus cholitas (mujeres locales con sus vestido y gorro típicos). Después de comer un completo nos sentamos en la plaza a ver el ambiente, muchos guías ofrecen sus servicios, quizá es el sitio más turístico en el que hemos estado. Tomamos un helado y de casualidad estoy hablando con un chico por whatsapp para que me de información de la subida y justo en el momento que estoy guardando su nombre aparece, busca clientes. Charlamos un rato sobre la situación de la escuela de su pueblo, de la realidad política y de lo que nos espera. Un buen rato y nos vamos a casa a descansar. Aprovechamos para lavar la ropa, hay algo de sol y aquí seca rápido.
El día de descanso aprovechamos para actualizar la web y dejar los tres días de subida lo más cerrados posible. Luego el clima, las fuerzas, la altitud, la nieve dirán si somos capaces de llegar a los 4.600msnm para llegar a La Paz.