60KM 615+
A veces eliges un hospedaje porque tiene cama, porque no tienes que montar tienda de campaña e invertir tiempo al día siguiente para recoger todo y descansas menos. Comenzando porque las hijas de la mujer que cuida la casa no pararon de jugar hasta tarde, que después comenzó un desfile de borrachos que venían de fiesta y que estaban hospedados y decidían hablar fuera, que el baño compartido estaba pegado a nuestra ventana y no tenía cristales, que los mosquitos entraban por una ventana sin malla y silbaban cerca de la oreja cada vez que te dormías y por una luz con sensor sensible a las amebas que no ha parado de encenderse toda la noche en frente de la única ventana que teníamos. Conclusión una noche larga y con poco descanso.
En 23km tenemos un pueblo que se llama Yotau, es buena distancia para salir sin desayunar, parar, comer algo y seguir, pero tenemos hambre, la etapa comienza subiendo y no es muy larga. Shei va a un puesto que hay en la calle y por medio euro compra diez panecillos que nos los comemos con un café soluble. Se nos hace algo tarde y casi salimos a las 9:00. Anuncian lluvia para hoy y el cielo está nublado, a ver si tenemos suerte y libramos. Como dice el perfil, salimos subiendo cinco kilómetros y entramos en calor. En ese breve tiempo, el cielo se va aclarando y se nos queda un día chulísimo. De momento, el tráfico sigue bloqueado en algún punto y libramos ese mal augurio que nos dieron al entrar en Bolivia de esta carretera terrible de camiones.
Tenemos una etapa con perfiles ondulados, palmeras, montañas al fondo con vegetación, casitas de vez en cuando de paja, campesinos que pasan en moto y nos saludan efusivamente. Para colmo un viento favorable muy fuerte que nos hace rodar sin esfuerzo. Un día para disfrutar. No sabemos decir exactamente donde estamos. A veces, después de haber pedaleado por tantos países, los paisajes te recuerdan a todo y sientes que estas en varios lugares a la vez, Colombia, Costa Rica, Australia, Cuba, te vienen imágenes de todos, de lugares en los que has vivido buenas experiencias y que al recordarlos te generan felicidad. Así que pedaleamos por todos los sitios y a la vez por ninguno, pero con una sonrisa en la cara.
No sabemos por qué, quizá por haber empezado subiendo tras desayunar, pero me da un dolor de estómago punzante desde el comienzo que no desciframos, es molesto, pero no impide pedalear. Lo dejo ahí, de lado, sin hacerle caso a ver si se olvida de molestar y se va pasando. No son nauseas, tampoco diarrea por algo que me ha sentado mal, es un dolor agudo en toda la tripa. Shei piensa que puede ser un corte de digestión de un esfuerzo repentino cuando estaba con todo en proceso. Llegamos a Yotau, aun con el dolor, vamos rápid, no hay hambre y pasamos de largo una pequeña aldea que se extiende a los dos lados del asfalto, con sus negocios, pequeños puestos de comida de madera humeantes, gomerías (tiendas donde arreglan las ruedas), tiendecitas y un poco de todo. Gente esperando en paradas de bus para que les recojan. Lo dejamos atrás, pero el dolor persiste. Tengo a la doctora preguntando de vez en cuando como va y lo mejor es no darle protagonismo, así que me olvido. Eso sí a base de posturas inverosímiles, estirando, arqueando la espalda, doblándome sobre el manillar, a un lado, al otro, respiraciones profundas, agua, respiración, brazo para arriba, agua y alguna surte efecto y el dolor a los 30km de etapa comienza a remitir y poco a poco se va diluyendo. Comentamos la de veces en el viaje que hemos estado enfermos o con dolores y que en casa habría sido motivo suficiente para quedarte en la cama o tirado leyendo y que en este viaje no tenemos escapatoria.
Rodamos a 250msnm, muy bajos, pequeñas subidas y bajadas que no suman mucho desnivel. Las pequeñas montañitas son suficientes para hacer un cuadro dinámico y entretenido y pensamos que en medio mes iremos hacia La Paz y que rodaremos entre montañas de 4.000 metros, que pasaremos La Cumbre a 4.600 metros. Ahora mires para donde mires, ves el horizonte y nada te hace pensar que más allá estaremos mucho más arriba, en el mismo país y en condiciones muy diferentes.
En 40km no hay pueblos, aunque hemos salido tarde, el ritmo es bueno y pronto vemos que no hace falta parar. Hay días que una etapa se te hace eterna y hoy hemos pedaleado con dolor de tripa 60km del tirón en tres horas. Llegamos a las 12:30 a Ascensión. No es una ciudad muy grande, pero tiene de todo. Toca buscar un alojamiento decente y asumible para pasar dos noches, ya que tengo que escribir el artículo del periódico. Los primeros son muy caros, así que toca ir hacia el centro. Dormir cerca de la plaza principal no nos ha dado muchas alegrías, porque de día los locales son más silenciosos y al oscurecer la música aparece como por arte de magia. Pero hay uno barato y decente, toca arriesgarse. La plaza principal es bonita, con árboles, mucha gente sentada en sus bancos. Por las calles llenas de agujeros circulan cientos de motos. Las calles tienen casas muy deterioradas y en sus porches hay decenas de negocios. Somos los únicos turistas, la gente nos mira sorprendida, buscan nuestra mirada y que les digamos algo, un saludo provoca una sonrisa enorme. Después de dejar las maletas en la habitación vamos directos a buscar un sitio donde comer, frente al mercado, en una bajera abierta a la calle, con letras pintadas, paredes sucias, tiene una vitrina con pollo y patatas. Le añadimos unos fideos y un refresco de chicha. Por 4€ comemos los dos. Por esa zona hay tiendas de todo, si necesitáramos algo estaría ahí seguro. Hay muchas fotos que se pierden, pero ni tengo cámara ni ganas de mirar la vida a través de ella en ese momento. Aunque dos motos con cuatro personas se me escapan.
Entramos en el mercado a comprar algo para hacer la cena y ahí sirven más comidas. Tomamos un flan, un bizcocho y un café, después de 60km tenemos aún hambre. Vemos que al día siguiente podemos comer y desayunar ahí, así que quedamos con la tendera para regresar. Además el 27 de mayo es el día de la madre y seguro que hay un ambiente especial. Por un euro compramos para hacer ensalada y regresamos a nuestro refugio. Allí nos ducharemos, descansaremos, haremos tarea y pondremos las bicis a punto. Tenemos un día de descanso para el artículo y para afrontar las tres etapas que quedan hasta Trinidad, parece increíble.