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ETAPA 210 CARAPARICITO-MONTEAGUDO

70KM 855+

La noche anterior, no sabemos si por sentirnos en casa, si por el frío, por llevar 2.000km en un mes o por qué, pero a las 20:30 nos quedamos dormidos. Es cierto que no hubo ningún ruido, poca luz ambiental, y estar en nuestra cama, hace que durmamos muy bien. Después de tantas horas es normal que a las 5:30 estemos despiertos, remoloneamos hasta las 6:15 y nos ponemos en marcha. En principio Simona vendrá a las 7:00 y no queremos que venga y tengamos todo por recoger. Con todo montado sacamos unos panes que teníamos acumulados de hace días, los untables y un café frío y metemos algo al cuerpo. Simona nos dice que su casa está en la carretera y que cuando salgamos le avisemos que nos espera en el arcén. Así que dejamos ese lugar tan tranquilo, ojalá haya muchos como este en el viaje. Una pena no haber podido conocer más la comunidad el día anterior.

La mañana está muy fría, 7º, Shei se abriga con todo y yo viendo que hay subida, me atrevo a ir de corto y anticipar una sudada hasta el túnel de Uncahuasi. Al salir del pueblo ahí está Simona, abrigada y mirándome las piernas desnudas ante el frío. Nos invita a tomar té, pero ya estamos en marcha y la etapa es más o menos larga y queremos llegar al primer proyecto en Bolivia. Declinamos el ofrecimiento, le damos un abrazo y nos despedimos con su contacto para posibles futuros proyectos.

La carretera está vacía, por las horas, porque es una zona remota y por el bloqueo. Arrancamos los 7km hasta el túnel, al comienzo helados, el frío se mete por todos los huecos de la ropa. Al comienzo es suave y supuestamente tenemos que subir 250+ en esa distancia. Vamos serpenteando con zonas de terraplenes rojos, mucha vegetación y de vez en cuando vistas a montañas al fondo. A los 5km aún no hemos subido casi nada, así que lo que queda es más empinado, pero menos de lo que esperamos y pronto vemos el túnel de Uncahuasi. Un túnel bien iluminado, estrecho y donde supuestamente no pueden pasar bicis. No hay nadie y no tenemos opción de ir por otro lado, así que nos hacemos los suecos y hacemos los 2km de túnel sin pestañear. Pronto llegamos al otro lado. La construcción de esta carretera y este túnel ha supuesto un impulso a la zona inmenso. Desde ahí una bajada por medio selva, paisajes montañosos, plantas llenas de flores amarillas. A veces parece que estamos por la Rioja Alavesa. Llegamos a una rotonda donde entra en Muyupampa o seguir. Nuestra duda es si hará mucho calor después, ya que no hay más pueblos hasta el final y llevamos poca agua. Esa es razón suficiente para meternos por un camino de tierra y arena que llevan al pueblo. El rincón es chulísimo y entramos por la parte trasera de un pueblo sencillo, aunque es la cabeza de la comarca. Tiene hasta universidad. Llegamos hasta la plaza principal y una vendedora de tortillas con su puesto nos indica donde tomar café. Mientras pido en la tienda de Lili, Shei le cuenta a Luci lo que hacemos. Terminamos hablando con las dos y nos cuentan las necesidades de comunidades guaranís que no saben ni leer ni escribir y que están mal. Tomamos nota y la verdad que pasamos un buen rato charlando, tomando café y unas tortillas de queso. Lili nos invita a los cafés y nos despedimos.

Bajamos por un pueblo de calles empedradas, lleno de tiendas, con mucha vida. La gente no está acostumbrada a ver extranjeros y menos en bici, nos saludan todos y parecemos una carroza de carnavales. En estos momentos da rabia cuando tienes un programa establecido y no el tiempo a tus pies para poder parar y pasar un tiempo con Simona y otro en este pueblo conociendo las comunidades de alrededor. Salimos de nuevo a la ruta 6 y continuamos con un paisaje chulísimo, el sol calienta más y nos permite ir de corto. Nos quedan 50km para acabar etapa, pero sobre todo para llegar a diez días de “descanso”. Con un día así disfrutas y lo mejor es que aunque hemos parado y vamos con la calma es bastante temprano, si no pasa nada acabaremos a la hora de comer. Vamos casi todo el rato solos y en paralelo. Somos conscientes de que esto no es lo normal y lo degustamos. La carretera es muy divertida, las montañas llenas de vegetación nos acompañan todo el día. A ratos vemos quebradas, muchas de ellas, secas. Queremos parar a los 50km, pero vemos un asentamiento con un banco en el porche de una casa que parece la tienda local. No hay nadie y decidimos sentarnos de todos modos y comer la fruta que tenemos encima. Montones de patos salen a nuestro encuentro, imagino que pensarán que les llevamos comida. Nos saludan moviendo el rabo. Todo está super desordenado, suponemos que estarán en el campo trabajando. Descansamos un poco y seguimos camino curveando sin parar. Un perfil de subidas suaves que van sumando algo de desnivel, pero poco, reservamos todo para la traca final camino de La Paz.

Los últimos 25km los hacemos ligeros, la etapa es bonita, quizá de las que más en América, pero hay ganas de acabar, aparcar la bici y conocer la labor que hace Nor Sud en esta zona. Antes de llegar a Zapallar pasamos por un cartel enorme que pone Monteagudo, nos hacemos la foto del pueblo homónimo al de nuestra tierra y seguimos bajando un rato y luego con la subida final desde el Zapallar. Que es tierra de calabacines, aquí le llaman zapallo y al termino el llaman zapallón, Lili bromeaba que no tiene reina porque si nos sería miss zapallón, cuando lo decía se reía con inocencia y como si hubiera cometido una travesura.

Monteagudo es grande, de calles con casas viejas y es hora de comer, pero casi todos ya han terminado con la comida, encontramos uno cerca del hotel, recuperamos fuerzas antes de ir a descansar y ya cerramos la etapa 210. Comienza la cooperación. El hotel está muy bien, es cortesía de Nor Sud, subimos, nos duchamos y tomamos un café con pastas que hemos comprado en frente. La tarde hasta las 18:30 estamos descansando y nos bien a buscar Gregorio, el presidente de la ong. De ahí vamos a cenar con gran parte del equipo y pasamos un buen rato hablando de todo lo que hacen, de nuestro proyecto y anticipando los días que estaremos con ellos. Todos son super majos y amables. Con muchas ganas de conocerlos y aportar algo. Gregorio nos lleva al hotel y quedamos con él a las 8:00 ya desayunados. Vamos a la cama a un cuarto fresco, estamos a más de 1.000msnm y se nota.

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