Saltar al contenido

ETAPA 207 VILLA MONTES-BOYUIBE

99KM 875+

La segunda noche es más tranquila, pero la temperatura ha bajado cerca de 15º, el primer día dormimos con una sábana y ventilador y el segundo con manta. Es invierno aquí, pero estas temperaturas no son normales. Cuando suena el despertador a las 6:00 no queremos levantarnos, pero no queda otra, salimos del calor de la manta y los pies se encojen con la baldosa helada. Recogemos todo y tocan varios viajes para bajar los dos pisos.

Desayunamos en el mercado que hay en frente, respecto a lo que nos compremos, poco más caro va a ser y así apoyamos la economía local. El mercado a las 7:00 ya tiene bastante movimiento. Sobre todo los puestos donde dan comida. Ahí están las chicas con las que negociamos. Un revuelto con seis huevos, empanadas, jugos y café, todo por 5,5€. Bolivia va a ser el país de América más fotogénico con diferencia de los que estemos y voy a echar mucho de menos la cámara de fotos.

El día está muy nublado y después de un mes de buenas temperaturas, nos da pereza. Dejamos la vidilla del mercado de Villa Montes y salimos a la ruta 9 en dirección Santa Cruz. Hoy comenzamos ya a tener etapas con desnivel, de momento a base de toboganes. Queremos hacer 80km, pero no sabemos exactamente como será el pueblito elegido para dormir. Es sábado y no hay mucho tráfico, pero seguimos con los camiones cisterna que van a todos los lugares del país. Para colmo informan en las noticias que hay un bloqueo en las carreteras desde Santa Cruz por manifestaciones, que está afectando a todo el país. Tenemos varios días para llegar, pero no creo que nos afecte al ir en bici. El arcén está algo sucio y la maleza entra bastante, pero a ratos podemos usarlo para protegernos.

A los 25km nos encontramos con el primer ciclo viajero desde Chile, un boliviano jubilado con toda la equipación, super abrigado en comparación con nosotros, incluso abrigo. Se llama Luis y va en dirección opuesta, pero su idea es llegar el 30 a Trinidad, el mismo día que nosotros. Quiere compartir etapas, pero nuestros ritmos son muy diferentes, el hace como mucho 30km y nosotros una media de 80km, con lo que nos da su teléfono para ver si nos podemos ver, pero a la tarde con internet nos damos cuenta de que nos lo ha dado mal. Es un hombre encantador y esperamos poder ver la manera de contactar con él. A los 8km está Camatindi, queremos comprar pan, que se nos ha olvidado a la mañana, pero no tienen en ninguna de las tiendas. Nos mandan a Tiguipa. La gente es muy amable y la verdad que tenía ganas de llegar a Bolivia para ver esos mercados y charlar con su gente.

Salimos en busca de pan, el paisaje es verde, muy frondoso y ya al fondo vemos montañas llenas de vegetación y muy escarpadas. En el siguiente pueblo, accedemos por caminos de tierra y nos mandan primero a una esquina, pero no tiene, luego a otra tiendecita, pero tampoco. Nos llevamos como galletas saladas, por si acaso. Nos gusta como cuando preguntas, mucha gente te indica otro negocio para que encuentres lo que buscas, son muy buena competencia. Cuando nos vamos a montar en la bici, veo un grupo de niños, les hago una foto y me preguntan de donde somos. “de España”, “¿conoces a Lamin Yamal?”, el fútbol marca la diferencia, pero aquí todos son del Real Madrid. Les decimos que somos de Osasuna y lo conocen los tres. Salen corriendo, van en busca de un amigo, porque si no, no les va a creer. Les hago otra foto, y me piden que les enseñe cosas de África.

Salimos a la carretera para ver si paramos a comer algo en Machareti. Pedaleamos a buen ritmo, creo que por el frío. La etapa es bonita, pero monótona. Cuando llegamos a Machareti la idea es comprar pan, comer algo ligero y seguir. Pero vemos un pequeño comedor, con techos de chapa y estructura de madera. Se llama el escondite. Lo regentan una pareja encantadora: Tina y Jorge. Nos sacan una sopa de plátano macho, chuleta con arroz y probamos la Chicha, un jugo de harina de maíz con canela y clavo. Está muy rico. Tienen pan y les compramos y tras un buen rato de conversación nos regalan naranjas y algo más de fruta.

Nos quedan 27km hasta Isipotindi, ya nos avisan que está apartado de la carretera. Seguimos con las cuestas y el frío no termina de salir. Vamos algo cansadillos y comienzo a pensar donde está el siguiente pueblo por si acaso, que es Boyuibe. El cielo cada vez está más feo y cuando llegamos a nuestro cruce, es un camino de tierra y arena y el pueblo esta a 3km. Son las 15:00 de la tarde, el cielo negro, un pueblo donde no sabemos si nos dejarán poner la tienda de campaña y un camino potencialmente nivel infierno. Nos quedan 20km hasta Boyuibe donde hay lugares donde podemos dormir y que está en la ruta o hacer 6km extra y tener que ir de todos modos a Boyuibe. Un minuto de reunión en un costado de la carretera, los camiones pasan y el viento mueve las zarzas del costado. Decidido, vamos a Boyuibe, estamos cansados, pero en realidad, es más ventajoso. También es verdad que no sabemos que perfil nos queda, lo mismo en cinco kilómetros tenemos un puerto de 8km al 10% y nuestra decisión ha sido un desastre, habrá que arriesgarse.

La suerte está de nuestro lado, viento a favor, el perfil más suave del día, aunque sigue subiendo ligeramente y las ganas de acabar hacen que sea la mejor media del día, volamos y en menos de una hora entramos por las calles de cemento del pueblo. Es tarde y sábado como para buscar dormir en un colegio. Vamos directos a un alojamiento. La señora de un negocio de comida nos atiende al otro lado de la rejilla, negociamos y nos ofrece la habitación por 10€, aceptamos y manda a una chica para que la habrá. Luego la habitación no tiene la cama para dos que nos ha dicho ni el aire acondicionado, pasamos de pelear y nos metemos, hace frío. Eso sí solo tiene dos  mantas muy finas y le pedimos, la muy rancia con el frío que hace y con todo el hotel vacío nos da sólo una.

Dejamos a la huraña tras la reja y vamos al pueblo a comprar algo para hacernos una ensalada. Un pueblito en cuadrícula, de calles anchas, algo deteriorado, con sus motos con techo de taxis, personas en bici y puestitos de verduras y comida cerca del parque principal. Negociamos algo para ir a desayunar, compramos la verdura y nos sentamos en una mesa a comer empanadas y probar el api, una bebida caliente, densa, morada hecha a base de maíz y canela. Así que en un día hemos probado el refresco de maíz, la chicha y la versión de invierno, el api, ambas dulces.

Regresamos a casa ya con ganas de ducha, estamos helados y la ducha caliente no funciona, me toca vestirme de nuevo, salir en chanclas a la calle, cruzar al negocio de las rejas y pedirle a la señora que nos mire eso. Ni sale del salón donde ve la tele y me habla a gritos desde el interior. Ya sabía que estaba roto y no nos ha avisado. Le pedimos ducharnos en otra habitación por lo menos y la mezquina dice que habrá que limpiar más, así que me voy con ganas de decirle cuatro barbaridades, pero no quiero perder el tiempo. Ducha fría, trabajo, cena y a la cama. Como hace frío terminamos durmiendo los dos en una cama individual con las dos mantas. Estamos tan cansados que caemos rendidos. 

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial