GEYSERS DEL TATIO
El primer día desayunamos tranquilos en el hostel y vamos a pagar la reserva en la agencia de turismo gato andino. Agradecidos ya que en otras nos obligaban a hacer transferencia de la mitad para asegurarla, pero nos cobran 16€ por cada una y nos dejaron pagar un día antes al llegar. Ahí nos atiende Martín, con el que conversamos muy a gusto. Nos hace más descuento y nos rebaja 20€ la actividad. Además nos da consejos para la altitud. Dice que todo el mundo masca hoja de coca, pero que sobre todo es buena para la digestión y el dolor de cabeza, pero que para la altitud es mejor la chachacoma (más tarde nos hacemos infusiones con un paquetito que compramos y el olor tira para atrás y no sabemos si realmente nos ayuda). Además la coca es estimulante y tomarla de noche no conviene. Sobre todo lo mejor es beber mucha agua y no hacer comidas pesadas para que la sangre esté trabajando y que la carne roja no es muy buena.
Salimos a una ciudad plagada de agencias de turismo por todos los lados, calles de tierra y mucha gente por todo. A diferencia del resto de Chile, abren muy pronto. Nos queda algo de dinero chileno, dólares y aprovechamos para cambiar a pesos argentinos por si no pudiéramos sacar o cambiar en la zona rural de los primeros días. Aunque el euro está más fuerte, el cambio de dólares es mejor y perdemos poco respecto al cambio oficial. Aunque sea algo de dinero para los primeros días nunca está de más. Hacemos compra para comer y regresamos al hotel que tengo que escribir el 11º artículo del viaje, no he escrito nada y es último día. Con lo que a la tarde, no podemos visitar nada de las cosas que hay cerca como Quitor o el valle de Marte porque me quedo encerrado tratando de inspirarme. Ya de noche consigo terminar y enviar al diario de noticias nuestra experiencia en Chile. Cenamos y subimos a ver como está la luna llena. Por un lado disfrutamos de esa vista, pero nos ha privado de hacer una noche astronómica en uno de los mejores cielos para hacerlo. En el desierto, cerca de donde estamos está el Observatorio Alma, es la plataforma de observación más importante del mundo, albergando cerca del 40% (y proyectando el 70%) de la infraestructura astronómica global. Sus cielos, con más de 300 noches despejadas al año, aire seco y nula contaminación lumínica, permiten captar imágenes únicas.
Preparamos la ropa y nos vamos pronto a la cama, ya que al día siguiente madrugamos para subir a los geysers del Tatio. A las 5:15 nos viene a buscar la furgoneta con la noche echada y no hace mucho frío en San Pedro. Después de recoger al resto de pasajeros del tour, tenemos 90km, una hora y media hasta los 4.300 metros donde está ubicado. AL subir de noche no somos conscientes de los paisajes y nos limitamos a ver las luces iluminando un camino de tierra, que al final es bastante irregular. Delante nuestra va una fila de otras veinte furgonetas que parecen una serpiente ascendiendo. Primero pasamos por Guatin y luego por Machuca, las dos únicas poblaciones que hay en esa zona. Llegamos cerca del amanecer a un parking donde bajan hordas de turistas para ver las fumarolas que salen del suelo. Por la temperatura son más evidentes y por eso se escoge esa hora, además de que las imágenes con el amanecer son mucho más bonitas. Henry, el guía nos va explicando los tipos de geysers, la geología que por falta de conocimientos se nos queda algo en el aire, pero lo suficiente para entender que es una zona especial. El perfil de montañas de más de 5.000 metros con las cimas nevadas hacen acto de presencia en cuanto el sol sale y el entorno es mágico. Durante un rato observamos parte de los geysers, circuitos marcados por piedras para que nadie pase a zonas con aguas en ebullición, además de los gases algo nocivos para el ser humano. Aunque hay gente podemos observar las surgencias, las chimeneas, uno de ellos que de repente se llena y expulsa como una caldera con sobre presión. Al fondo se ve una máquina de un proyecto para usar la energía termal, pero los malos cálculos llevaron la instalación a la ruina y se quedó abandonada. Ahora aprovechan el sol y el viento.
Salimos del parque para desayunar algo, en una explanada con vistas a los montes y a unos arbustos locales protegidos, ya que son el alimento de las vicuñas, sacan una mesa con tortilla, embutidos, fruta, bizcocho y café. El apetito está intacto y comemos con ganas a esa alturas. Desde ahí toca poco a poco regreso y ahora el espectáculo es ver todo lo que la noche nos ha privado. Un paisaje inmenso, desértico, con la cordillera en el horizonte. De vez en cuando paramos para ver vicuñas y flamencos en humedales que hay. La visita ha merecido la pena.
Cuando llegamos a San Pedro, la idea es pasar la tarde con un cicloviajero de Barcelona que ha llegado esa tarde y preparar las visitas del día siguiente, pero la información del paso fronterizo es muy negativa, se está cerrando y parece que el día que queremos salir, hará malo y lo cerrarán indefinidamente, así que quedamos con Edu en la estación de buses. Ahí nos dicen que mejor salir el 3 y reservamos dos asientos, con un extra para las bicis. Nos sale 30€ más barato que andesmar y salimos un día antes. Luego nos vamos con Edu y Aritz, un chico de Arrasate que viaja con mochila. Nos tomamos algo en uno de los bares, que son carísimos, es muy turístico y ya definitivamente compramos los billetes, Aritz, hacia Calama y nosotros hacia Jama. Gracias a Edu podemos pagar en efectivo para que salga más barato. Nos despedimos y nos vamos a preparar las bolsas que toca salir antes de Chile. La pega es que nos privamos de ir a Quitor y el valle de Marte, que estaban cerca y es probable que no regresemos más por aquí, pero arriesgarnos a salir un día más tarde quizá suponga quedarnos una semana más según como esté la frontera. Perdemos un día y visitas, pero ganamos tranquilidad y un día en Argentina.
En el hostel nos hacemos una ensalada, ligero para el paso en altura del día siguiente y nos vamos a la cama que al día siguiente madrugamos.