47KM 620+
Suena el despertador, aunque a veces nos gustaría despertarnos por nosotros mismos, pero el parte del tiempo nos anuncia lluvias fuertes y toca salir pronto. Una pena porque la cabaña con buen tiempo habría sido un regalo, desayunar en la mesa de fuera y sentir los olores de la naturaleza. Al otro lado de la ventana, las nubes grises sonríen viendo como nos vestimos con ropa abrigada y preparamos chubasqueros para la lluvia. Aun y todo no nos estresamos y desayunamos tranquilamente unas tostadas con huevos y embutido.
Mientras preparamos las cosas con la puerta abierta, la perra de la finca nos mira solicitando caricias, la tarde anterior jugamos con ella y se nota que está a falta de un poco de cariño. Olisquea todo y gimotea cuando nos marchamos, recorre con nosotros los caminos hasta la carretera y nos despide. La etapa es corta y el desnivel no es muy exigente. Primero vamos a Panguipulli, la carretera está en muy buen estado, pero casi no tiene arcén. Es una zona muy lluviosa y todo el paisaje es de un verde intenso. Vamos por pasillos de árboles y como la carretera sube y baja de vez en cuando el punto de fuga se pierde en un túnel arbóreo. Hasta la ciudad hay 12km y es fácil, así que llegamos rápido. En un día normal, habríamos arrancado la etapa sin desayunar y la parada la hubiéramos hecho en el lago del mismo nombre. Desde que iniciamos Chile hemos pasado por la región de los lagos, ahora estamos en la de los ríos y pronto pasaremos a Araucania. Aunque estamos en la de los ríos, la zona es la de los siete lagos. Por todos los lados hay vistas espectaculares con volcanes de fondo y en días despejados vemos hasta la cordillera de los Andes. Si el invierno no durara diez meses, sería un lugar donde plantearse vivir. El primer lago que vimos al llegar fue el Llanquihue y hoy terminaremos en el Calafquén.
Debido a las nubes y que es pronto para parar seguimos etapa y nada más salir de Pangupulli nos aparece una cuesta empinada que nos pilla por sorpresa. Hace frío todavía y no podemos quitarnos la ropa, pero el problema es que sudas mucho y llegas arriba muy sudado. A partir de ahí tendremos varias subidas en las que se acumula todo el desnivel de la etapa. Vamos con el culo prieto porque las nubes cada vez son más negras y es una pena porque las vistas son muy chulas. No estamos pedaleando a gran altitud, pero los volcanes de alrededor se acercan a los 3.000 metros y ves nieve en sus cimas a pesar de salir del verano recientemente.
Desde Panguipulli hasta Coñaripe pasamos por una zona entre montañas que conecta un lago con otro. Los subes y bajas son constantes, pero no tan duros como los días previos y poco a poco vamos llegando al lago Calafquén desde el que vemos el volcán Villarrica al fondo como una postal. Hace diez años entró en erupción y a día de hoy sigue teniendo registros de su actividad. Chile tiene más de 2.000 volcanes y 95 de ellos están activos, es el que más de Latinoamérica. La erupción reciente más grave fue la del Calbuco que desalojó a miles de personas al poco del de Villarrica. Supongo que la actividad sísmica tuvo conexión ya que están muy cerca.
Bordeamos el lago y dan ganas de pararse en los miradores, pero comienza a llover ligeramente y llegar secos es una máxima cuando viajas en bici si puedes hacerlo. Nos quedamos con las ganas y seguimos camino, aunque privarnos de la parada no impide que disfrutemos de las vistas a los volcanes que están cerca del pueblo. En Chile es muy habitual un tipo de alojamiento que son cabañas, por todos los lados ves carteles y están equipadas al completo con lo que son muy prácticas. En este caso dormimos en una que está en mitad del pueblo y que Marco, apoyando el proyecto nos deja a muy buen precio. Cuando llegamos está esperando y charlamos un buen rato con él. Es pronto así que nos da tiempo a ir a comprar la comida de los dos días. Es un lugar turístico y hay pequeños mercados y restaurantes por todo. Los precios son más caros de lo habitual y decidimos aprovechar la cocina. Nos sale mucho más barato y más sano. Carne, verdura y algún que otro capricho para postre.
Después de comer y siestear vamos a dar un paseo para rematar compras que se nos han olvidado y por las justas llegamos a casa. La lluvia comienza a las 18:00 de la tarde y no cesa hasta las 11:00 del día siguiente. No sabemos si es el sonido de la lluvia o que el cuerpo sabe que puede descansar, pero nos dormimos pronto y nos tomamos el día de descanso en la cabaña en serio, porque no para de llover intermitentemente y nos relajamos viendo pelis, poniendo la web al día y gestionando los días que vienen.