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ETAPA 153 DODGES FERRY-TRIABUNNA

69KM 1200+

La noche en casa de Kevin ha sido buena, menos frío del que esperábamos, la manta que teníamos preparada se queda en la esquina del cuarto. Yo me despierto varias veces durante la noche, pero descansamos bien. A las 6:45 suena el despertador y nos ponemos en marcha para montar las bicis. A las 7:00 suena el despertador de Kevin. Para ponernos en contexto es un hombre de 76 años que sigue andando en bici, últimamente está mermado por un virus, pero se le ve super en forma para la edad que tiene. La idea es desayunar en su casa e ir a tomar un café a una cafetería, está a gusto con nosotros y quiere presentarnos en comunidad. Le marcamos como tarde salir a las 8:30 que la etapa es dura. Lo bueno es que se levanta con ganas, lleva meses sin andar en bici y aprovecha nuestra presencia para sumarse parte de la etapa. Nos prepara un tazón de muesli con yogur y frutas y desayunamos los tres para coger energías. Decidimos arrancar sin tomar ese café para que no se haga muy tarde.

Él va con una bici ligera y sin alforjas, pero se nota que está flojo y sobre todo, que tiene 76 años. Le cuesta seguirnos en las subidas y vamos más despacio de la habitual para que no se agobie. A los 3km nos metemos por un camino para alejarnos de la carretera que tiene mucho más tráfico del que esperamos. Vamos por un camino lleno de viñedos, el vino de Tasmania debe de ser bastante bueno, aunque caro. El camino se va complicando por momentos y a ratos parece una pista forestal. Después de 10km salimos a la carretera de nuevo y ahí Kevin ya ha testeado su cuerpo y está contento, pero acompañarnos más es demasiado para empezar. Al comienzo parecía más huraño y ha resultado ser un hombre entrañable que nos dice que si en cualquier momento tenemos un problema que le llamemos.

Tenemos 10km más hasta Copping y aunque es una carretera que está apartada, hay mucho tráfico que va hacia Port Arthur, un lugar turístico por ser una de las prisiones de los convictos que Inglaterra repartió por medio mundo ya que no cabían allí. Los camiones nos pasan zumbando, eso no ha cambiado respecto a África, cuanto más grande menos respetan. El paisaje es de bosque y vamos acumulando desnivel positivo. Hace bastante bueno, hoy dan mucho calor, en Australia con 25º es peligroso, la radiación es muy mala en esta zona.

Aunque hemos desayunado decidimos tomar un café en Copping y tenemos que hacer 2km para ir hasta la gasolinera. Ahí metemos un poco de cafeína, aprovechamos el baño y nos damos crema solar que el sol ya hace acto de presencia. Las camareras, dos señoras mayores que no tienen pinta de haber cogido una bici en su vida, nos dicen que el camino que hemos escogido es muy malo, que mejor regresemos a Sorell para ir a Triabunna, hacer otros 82km. Da igual que les digamos que vamos en bicicleta. Mientras tomamos el café sopesamos cuanta verdad puede haber en sus palabras y afrontamos el riesgo, seguro que es más bonito y además evitamos la carretera llena de coches.

Regresamos al desvío a Kellevie y tenemos cuatro kilómetros por carretera antes de meternos en 30km de camino. Sin empezar el camino las rampas ya nos marcan lo que va a ser el resto del día. No habrá cuestas muy largas, pero si duras. Lo bueno es que es un paisaje de bosque y casi no pasan coches. Vamos dejando granjas a los dos lados y los típicos grupos de buzones de las películas. Cuando llevamos 30km ya hemos subido varias cuestas y todavía nos queda más de la mitad de la etapa y el calor, sin ser muy fuerte nos perla la piel todo el rato. Hoy es el día que más animales vivos hemos visto. Creemos que una cría de canguro que se cruza veloz en el camino, un erizo y una serpiente. Es el primer erizo que vemos en todo Tasmania y está en la orilla. Llevamos una hora sin que nos haya adelantado ni un coche y justo cuando me acerco a grabarlo, pasan tres todoterrenos que hacen que el erizo alga corriendo. Se nota que reconoce el sonido y sale asustado.

La decisión de ignorar a las señoras ha sido un acierto. El camino aunque pone que es recomendable para 4×4 es una pista de gravel por la que puede ir cualquier coche. Comentamos que si en África, que van cuatro en una moto por pistas de barro y llenas de agujeros, leen ese cartel, pensarían que eso es una autopista, que lo suyo es para 4×4. Tenemos un primer bloque de cuatro subidas que nos sube las pulsaciones, pero por lo menos marca el final de las rampas más duras por camino. Seguimos por camino y de vez en cuando pasan camiones de los que sacan troncos. La única diferencia es que muchas de las zonas deforestadas se ven repobladas por pinos pequeños. De nuevo nos viene  África a la mente, por qué no hay una obligación a todos esos países del primer mundo de reforestar todo lo que talan.

En el lugar más alto de la etapa, pasado el ecuador, comemos un plátano y reemprendemos la marcha, no queremos que se nos haga muy tarde. Desde ahí hay más bajadas, aunque las subidas no dejan de aparecer. El bosque da paso a zonas de pastos y ya vemos las montañas y el mar a nuestra derecha. El viento en contra forma borregos en la superficie marina y agita los árboles. Hay zonas donde las playas son de una arena blanca y fina y el mar que no tiene nada que envidiar a los colores del caribe, el matiz es la temperatura del agua, muchos grados por debajo. Está siendo una de las etapas más chulas de la isla, pero ya estamos bastante cansados cuando llegamos a Orford, primer pueblo desde que salimos de Copping y de nuevo en la carretera. Ahí compramos algo en el supermercado y comemos porque ya son las 14:30. Aunque quedan 10km para terminar etapa, mejor comer algo que luego se junten comida y cena. Orford tiene varios campings, embarcaderos y restaurantes. Es bastante tranquilo. Desde ahí vamos paralelos al mar y sólo nos queda una subida de 1,5km y ya se acaba el desnivel. Tenemos de llegar a la casa de Eric, el warmshowers que nos aloja, pero vamos primero al puerto a ver los horarios del ferry para ir a Maria Island al día siguiente. Es un parque nacional, antigua cárcel y donde hay muchos animales. Vale 57$ cada uno, pero sólo estaremos una vez y decidimos ir. Antes de buscar la casa de Eric, compramos la cena y lo del día siguiente y en la calle Henry ahí está una casa donde lleva un año y que tiene 4.600m2, mucho terreno por arreglar y nos recibe con el mono de trabajo. Nos deja dormir con la tienda en la parte trasera donde tiene un techado y un baño. El sitio es perfecto.

Aprovechamos la tarde para lavar ropa, cargar baterías, escribir, editar y conversar con una coreana del sur que viaja de mochilera y que está viviendo en uno de los cuartos de la casa. Se pone muy contenta cuando le contamos que hemos estado en su país. A las 22:00 nos vamos a la cama que toca madrugar para ir a la isla. 

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