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ETAPA 152 HOBART-DODGES FERRY

44KM 530+

A pesar de dormir con manta y edredón la noche es fresca, pero dormimos bien, se nota dormir en cama y a refugio y descansamos. A las 7:00 suena el despertador y preparamos todo bastante rápido, no tener que recoger la tienda se nota mucho. Dorothy ya está levantada y nos ve montar las bicis. Nos dice que no tenemos que irnos tan rápido aunque ella no esté. Se siente mal porque parece que nos echa de su casa, pero ella se va a un trekking y nos parece normal, así que la dejamos tranquila mientras espera a su hermana. El día es soleado, pero hace algo de viento, incluso estando por las calles a refugio del mar.

Hobart es una ciudad muy grande, con muchos negocios y tiendas con ofertas de ropa especializada. La calle Elizabeth es la que tiene todos muchos de los negocios. Antes de ir a mirar tiendas entramos en el centro comercial, compramos algo de desayuno en el supermercado y nos sentamos en un bar con dos cafés. No les importa que comamos de lo nuestro. Más vale, porque cada croissant vale 7$, no sólo ahí, en todos los sitios que hemos visto. En mi caso me he comido cinco sanwiches y Shei tres, estaríamos hablando de cerca de 90$ de desayuno… Australia es muy caro.

Ya tenemos la tripa llena y la etapa, a priori es corta y fácil, así que nos vamos a mirar tiendas. Salimos a la calle Elizabeth y nada más salir, Jenny, una mujer jubilada se queda mirando nuestros carteles de la ong. Le contamos lo que estamos haciendo y nos dona 50$ para el proyecto. Charlamos un buen rato con ella y su amiga que están viajando y pasamos un buen rato. Primera donación en Australia. Tuvimos unas pocas en Uzbekistán, otra en Botswana y otra aquí. A ver si tenemos más suerte en ese aspecto. Vamos a la búsqueda de una camiseta para el sol para Sheila y encontramos una a precio decente, de paso compro un cortavientos chubasquero ya que el mio tuve que devolverlo la séptima etapa del viaje porque no funcionaba. Creemos que este si lo hará y ya tendré chubasquero para rato, encima al 60% de descuento.

Con las compras hechas nos lanzamos a por la etapa, se nos ha hecho tarde, son las 12:00 del mediodía. Salir de la ciudad es algo más fácil que entrar, vamos por carriles bici hasta el cenotafio en homenaje a la “no guerra” que hay en un mirador al mar. Desde ahí vemos un gran puente que cruza el río Derwent. Un pasillo estrecho entre la barandilla y cinco carriles de puente. Rampas al 5% y un viento lateral enorme que nos exigen mucha concentración. Sólo cabe una bici, así que esperamos no cruzarnos con nadie. Al otro lado, para evitar ir por la autovía toca callejear por barrios de casas de una planta con cuestas empinadísimas que nos ponen el desayuno en la boca.

Luego ya toca ir por secundarias hasta Cambridge, un pueblo donde hay otra zona comercial donde esta la versión australiana de Decathlon. Miramos una tienda de campaña, ya que la nuestra comienza a dar problemas, entra agua cuando llueve, una cremallera está rota y la mosquitera tiene varios agujeros. Podemos tirar de ella hasta que se rompa o si no llueve, pero la ley de Murphy es cruel y se romperá cuando no tengamos ni un lugar para comprar nueva y si hay será caro o no habrá lo que necesitamos. O peor, no parará de llover en todo el tiempo. La cosa es que no encontramos lo que necesitamos y entre una cosa y otra se hacen las 14:00, comemos, porque aunque queda poco, se nos hará muy tarde después. Con la calma nos sentamos y comemos sándwiches de atún y miramos tiendas de campaña en internet. Hay una que nos convence y la dejamos en espera de ver algo mejor.

Se nos han hecho las 15:30 y nos quedan 22km, pero el viento se ha desatado y cerca del mar es muy racheado. Pedaleamos paralelos a la autovía y un carril bici nos lleva a salvo del tráfico en dos pasos que unen dos islas. El viento golpea lateral, las gaviotas juegan con él y de paso se lanzan al mar a por comida. Tenemos que esquivar varios grupos de pescadores que van intercalando cañas de pescar. Parece que el viento es bueno para pescar.

Tras los dos pasos por brazos de río Derwent que llegan al mar llegamos de nuevo a tierra firme y desde ahí se nos hace eterno. El viento si cabe sopla a más de 40km/h y cuesta mantener estable la bici. Hay mucho tráfico y por suerte un buen rato tenemos arcén, pero cuando toca girar hacia Dodges ferry, se acaba el arcén y un coche que nos adelanta a mucha velocidad sin respetar nuestra incorporación a la nueva carretera, casi se nos lleva puestos. Los últimos diez kilómetros los pasamos rabiando contra el conductor y luchando contra el viento de cara. Una carretera estrecha, por paisajes de pastos, casi sin árboles y mirando al delta que sale al mar. El sol se refleja en el agua y se ven las siluetas de los veleros fondeados en él. Casas y casas en primera línea con vistas increíbles. Eso sí, con este viento todos los días, estar en la terraza no tiene que ser fácil.

Hacia las 17:00 de la tarde por fín llegamos al lugar donde vamos a dormir. Más vale que hemos comido en Cambridge, si no habríamos llegado con buena pájara. En la calle Centenario, en el número 8, vive Kevin, otro warmshowers que nos aloja hoy. Una finca con árboles y una casita de madera con una valla nos espera. Kevin un señor de 66 años, pero aparentemente más viejo sale y nos recibe. Su acento tasmano es muy fuerte y nos cuesta entenderle. Dejamos las bicis y las bolsas y el resto de la tarde la pasamos con él charlando en la cocina sobre sus viajes en bici por Europa y los nuestros. Ha repetido varias veces el destino europeo y en pocos meses regresará para recorrer algo más. Mientras nos duchamos nos prepara un arroz con pollo y verduras riquísimo. Luego charlamos hasta que se hace de noche y organizamos la etapa del día siguiente para evitar la autovía. Será dura pero mucho más segura y bonita. Nos vamos a la cama tarde y hoy se nos hace duro escribir y editar, pero lo conseguimos. Eso sí, a las 23:00 a dormir. 

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