Hemos dejado África atrás, hemos volado al cuarto continente del viaje, llegamos a Melbourne a la casa de Víctor y Eva, dos amigos de España que nos acogen. Mientras esperamos a que lleguen nuestras bicis convivimos con la familia varios días. Sus hijos se llaman Gael y Vega. Ella es pequeña y se marcha a la cama pronto, pero tiene pánicos nocturnos y desde el salón escuchamos sus llantos en el vigilabebés, al abrir la puerta los altavoces se solapan y hacen de repetidor, desde el salón nos llega el eco del llanto.