Saltar al contenido

ETAPA 136 KRIBI-ELOGBATINDI

70KM 350+

Ya no salgo de la cama hasta el día siguiente y sudo mucho durante la noche. Incluso se me hace larga. En un momento dado escuchamos la lluvia y se supone que estamos en época seca y que será difícil verla. Al levantarme me encuentro algo mejor, lo justo para plantearme hacer la etapa. Preparamos todo lo que no hicimos la tarde anterior y escuchamos a Amparo y Ricardo de fondo, hoy toca ir al hospital y preparar las jornadas de cirugía. Desayunamos juntos, yo tengo poco apetito y como sólo fruta y tomo algo de café. Voy al baño un par de veces, pero nada serio. Nos despedimos de Ricardo, todo un personaje y de Amparo, una bellísima persona con otra historia digna de contar. Antes de irse Ricardo me hace un diagrama de las sangres y cuales son las compatibilidades. Me cuenta historias de personas que sin ser enfermeros o médicos han asistido cirugías mucho mejor que profesionales, uno incluso sin saber leer ni escribir realizaba cesáreas, liberación de presión craneal… Nos muestra la portada del libro que está escribiendo: Crónicas de un cirujano.

Bajamos todas las cosas a la bici con Denis mirando y alucinando con la cantidad de equipaje que llevamos. Han sido dos días de descanso relativo y de repente nos vemos sobre la bici. Nos quedan seis etapas para llegar a Dschang, lugar del tercer proyecto, fin de la parte africana y parece que fue ayer cuando aterrizábamos en Johannesburgo. Pensamos que salir de Kribi va a ser muy caótico pero, dura dos calles las motos y el tráfico. La calle que nos enfoca hacia nuestro destino baja al mar y circulamos varios kilómetros paralelos a la costa. Muchos chiringuitos cerrados porque es muy pronto. Quizá sea de las ciudades africanas donde mejor preparados he visto los lugares de costa, sin tanta suciedad y con mucha zona de playa. Palmeras y árboles que se intercalan entre nosotros y el mar y nos dan retazos intermitentes de las vistas. No volveremos a verlo en mucho tiempo y siempre pasa lo mismo, lo tienes ahí y no lo disfrutas y cuando te marchas te da rabia no haber pasado más rato sentado escuchando el mar.

En cuanto dejamos la influencia urbana, la carretera se mete para dentro y al comienzo el paisaje son campos de hierba y todo más o menos plano, pero pronto comenzamos a tener pequeñas cuestas sin superar los 50msnm. El paisaje cada vez es más frondoso y admito que en mi cabeza Camerún era más seco y seguro que habrá zonas mucho más áridas. Pequeños pueblos de casas donde de vez en cuando hay una construcción absurdamente desproporcionada. A veces alguno que ha llegado a Europa manda dinero y la familia construye una casa enorme poco a poco donde luego la persona regresará. Mientras la familia vive bien, es muy probable que el emigrante esté malviviendo en un piso compartido y con trabajos muy precarios. En ocasiones hay mega casas sin terminar, abandonadas que la maleza se las ha ido comiendo. Hay muchas más de las que uno imagina y es difícil cuantificar cuánto dinero se ha podido perder en ellas que habría sido muy útil para construir pozos o lo que sea.

Yo no estoy muy fino, me cuesta cada subida y cada vez me duele más el costado derecho, valoro un cólico, una apendicitis u otra cosa, pero el cuerpo me deja pedalear y me planteo hacer la etapa con sólo una parada, así que tiramos hasta la mitad y justo ahí cruzamos el puente del río Lokoundje. Tiene una buena acera y parece un buen sitio para pararse. El río es enorme y a lo lejos se ven dos puentes de hierro oxidados muy fotogénicos. No sabemos si pasa el tren o son los antiguos. El día ha amanecido nublado y amenaza tormenta, de hecho en esa parada nos caen unas gotas tímidas, pero se queda en un ataque y retirada.

Después de comer y beber un poco el dolor del costado ha remitido un poco y seguimos etapa. Nos quedan 35km y no tengo el cuerpo para degustar el paisaje, lo que quiero es terminar y los kilómetros pasan lentos. Hay menos pueblos de los que esperamos y lo que vemos son casas dispersas. El firme están en muy mal estado, hay muchos agujeros en la carretera que obligan a esquivarlos a cada rato, pero sobre todo a estar atento a camiones y autobuses que hacen eses para evitarlos sin importarles si estás ahí o no. Dos adelantamientos en contra nos echan de la carretera y dos a favor nos pasan a pocos centímetros. Pitan avisando, pero no hacen nada por adelantarte con seguridad. Esa es una de las partes que más odiamos de África, que no vales nada.

Vamos pasando subidas y cada vez voy más lento, tengo muchas ganas de llegar y no sabemos donde vamos a dormir. Por fin vemos el cartel de Elogbatindi y una señal que marca escuela. Subimos por un camino hasta un centro sanitario que tiene dos salas, con las paredes manchadas por la humedad y con pacientes en la puerta que ni siquiera entienden francés. Por fin uno entiende que queremos y nos señala el camino por donde está la escuela católica. Una parcela con varias aulas, una iglesia y la casa de los religiosos. Dentro hay dos hombres comiendo y nos dicen que sin problema. Nos sacan agua y mientras ven donde nos van a poner, el agotamiento hace que nos quedemos casi dormidos en las butacas. Necesitamos descansar. En la parte trasera de la iglesia hay un cuarto, han preparado la cama y tiene un baño para ducharse con cubo. Los niños nos llenan el barreño de agua y nos compran botellas para beber. No tiene mosquiteras así que montamos la tienda de campaña y ponemos el colchón debajo de ella. Nos duchamos y me meto a dormir a ver si recupero un poco. Hace calor y sumado a la febrícula, sudo mucho. Luego a la tarde saco fuerzas para escribir la etapa y editar el vídeo, pero pronto cenamos y a dormir a ver si poco a poco me encuentro mejor y llegar  a Dschang no se convierte en una historia épica. 

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial