Hemos acabado etapa en un pequeño pueblo a 40km de la frontera. Pieby, el profesor nos ha dejado dormir en una de las aulas. Sólo hay dos profesores para cinco cursos. El colegio es muy precario, el pozo está roto y no tienen luz. Nos instalamos en una de las aulas, el suelo está roto, las mesas polvorientas con mesas apiladas al fondo ya que en ella dan clase a tres cursos a la vez. Cuando nos hemos duchados y nos preparamos para escribir la etapa, afuera varios chicos llegan para jugar al fútbol. Varias mujeres del pueblo y niños vienen a animar, incluso tienen árbitro. El ambiente es buenísimo.